
Exposición permanente. 100 años. Lo moderno y/o lo contemporáneo.
Cien años es tiempo más que suficiente para ver cómo cambian los ciclos artísticos y cómo cobran forma nuevas épocas. Hacia 1924, las ideas de la vanguardia europea empezaban a llegar a todas partes, mientras que, al mismo tiempo, se empezaba a hablar seriamente sobre lo que podría ser el «arte vasco». Un siglo después, esa etiqueta se siente menos fija y más como una forma flexible de conectar lo local con lo global, y lo específico con lo universal.
Esta exposición se nutre principalmente de la colección del Museo San Telmo, junto con obras de otras instituciones como la Diputación Foral de Gipuzkoa y Kutxa Fundazioa. En lugar de seguir una línea de tiempo recta, se mueve de un lado a otro entre el pasado y el presente, trazando el arte realizado cerca de casa —desde San Sebastián hasta Gipuzkoa, y hacia el conjunto del País Vasco—. La idea es dejar que las obras hablen por sí mismas, creando vínculos y conversaciones entre ellas en una rica red de conexiones.